Un reciente estudio de la Corporación Ciudades destaca la grave situación de las zonas más afectadas por las olas de calor en el Gran Santiago, poniendo en evidencia una alarmante brecha térmica que puede alcanzar hasta los cinco grados Celsius en comparación con otras áreas de la ciudad. Esta investigación, realizada en el contexto de la alianza Barrios por el Clima y presentada por la Fundación Reforestemos, subraya la relación entre la pérdida de vegetación, el excesivo uso de asfalto y hormigón, y las desigualdades ambientales presentes en diferentes barrios. Durante un verano marcado por megaincendios y temperaturas extremas, esta problemática se convierte en una amenaza real para la salud y bienestar de los habitantes en zonas vulnerables.
El fenómeno de las Islas de Calor Urbanas afecta con mayor intensidad a aquellos sectores que cuentan con menor cobertura vegetal y mayor precario social. La Fundación Reforestemos ha lanzado una guía práctica que establece ocho principios orientados a reforzar el arbolado urbano, considerando que la reforestación puede ser una de las respuestas más efectivas y de bajo costo ante esta crisis térmica. La evidencia presentada resalta que los árboles actúan como un sistema natural de climatización, capaces de reducir las temperaturas en las zonas donde se sitúan, lo cual es crucial en un contexto donde las olas de calor se volverán cada vez más frecuentes debido al cambio climático.
La guía también enfatiza la importancia no solo de los grandes parques, sino de plazas y espacios verdes de menor escala en la mitigación del calor urbano. Estas áreas pequeñas pueden generar efectos de enfriamiento significativos, lo que resalta la necesidad de enfocarse en intervenciones que aporten sombra en lugares que actualmente carecen de ella. Para lograr esto, la Fundación propone considerar el arbolado urbano como infraestructura verde, incorporando criterios técnicos desde la planificación del espacio público, priorizando el uso de especies nativas y de bajo consumo hídrico.
Desde la Fundación Reforestemos, la directora ejecutiva Suzanne Wylie declara que «el calor extremo no es solo un problema climático, sino también un problema urbano y social». Al fortalecer el arbolado urbano, se pueden reducir las brechas existentes en la habitabilidad de los barrios y preparar a la ciudad para un futuro climático que ya está presente. Adicionalmente, Martín Andrade, director ejecutivo de la Corporación Ciudades, recalca la necesidad urgente de integrar estas estrategias de enfriamiento en la planificación urbanística, con el objetivo de mejorar la calidad de vida de los habitantes de Santiago.
Con la publicación de esta guía, la Fundación Reforestemos realiza un llamado a las autoridades y a la comunidad para adoptar el arbolado urbano como una herramienta clave en la adaptación y mitigación frente al cambio climático. Las propuestas son disponibles, probadas y escalables, enfatizando que la implementación de áreas verdes y el fortalecimiento de la infraestructura verde en la ciudad son pasos fundamentales hacia un Santiago más habitable y menos vulnerable a las extremas temperaturas.











