Desalación Multipropósito: Un Modelo Sostenible en Chile

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Con más de una década de operación, Aguas CAP se ha convertido en un pilar fundamental para la gestión hídrica en la Región de Atacama, una de las áreas más áridas del mundo. Esta planta desaladora ha demostrado que es posible abastecer simultáneamente a la minería, la agricultura y las comunidades humanas, transformando la forma en que se concibe el uso del agua en un contexto de escasez. Desde su inauguración hace más de 11 años, la planta ha establecido un modelo operacional replicable que está ganando terreno en el norte de Chile y captando el interés de otros sectores del país. Según Hernán Aravena, CEO de Aguas CAP, la planta no solo garantiza la continuidad operativa de grandes proyectos mineros, sino que también cumple con los compromisos medioambientales, ofreciendo un enfoque balanceado que beneficia a diversos actores sociales.

La clave del éxito de Aguas CAP radica en su modelo de gestión hídrica, que propone una visión transformadora: la desalación puede proveer agua de manera sostenible y equitativa. En un país donde el 80% de la población enfrenta problemas de escasez hídrica y el cambio climático agrava la situación, la desalación se presenta como una solución viable y estratégica. Actualmente, Chile cuenta con 32 plantas desaladoras operativas, con una capacidad superior a 14.227 litros por segundo, y otras 51 en proceso de desarrollo, lo que representa una inversión proyectada de más de US$ 24.455 millones, evidenciando el crecimiento de esta industria.

La experiencia de Aguas CAP también ilustra la importancia de generar valor compartido entre todos los actores involucrados. Aravena destaca que la operación multicliente ha permitido optimizar los costos y fortalecer la confianza comunitaria. Elementos como la transparencia en la gestión, el establecimiento de relaciones constructivas desde el inicio de los proyectos y un enfoque territorial han sido determinantes en la aceptación social del proyecto. Este modelo ha demostrado que la eficiencia hídrica no se mide solo en términos técnicos, sino también en su capacidad de generar beneficios para la comunidad y el medio ambiente.

Ubicada en Caldera, la planta de Aguas CAP ha sido reconocida por su bajo impacto ambiental y su contribución a la reducción de la presión sobre los recursos hídricos continentales. Investigaciones de programas, como el IDRO liderado por universidades chilenas, confirman que las tecnologías de ósmosis inversa, si son bien ejecutadas y operadas utilizando energías renovables, tienen un impacto mínimo en los ecosistemas marinos. En este contexto, Aguas CAP se prepara para operar completamente con energía 100% renovable en 2026, lo que disminuirá aún más la huella de carbono del sector minero y reforzará su liderazgo en sostenibilidad hídrica.

La planta desaladora de Aguas CAP es un ejemplo tangible de cómo la minería puede adaptarse a las demandas de sostenibilidad y colaboración en torno a la gestión del agua. De acuerdo con estudios recientes de Cochilco, se espera que la minería del cobre en Chile reduza su consumo de agua continental en un 40%, al mismo tiempo que duplique su uso de agua de mar hacia 2034. Esto resalta el potencial de la colaboración público-privada para expandir la infraestructura hídrica en el país. No obstante, para replicar este exitoso modelo en otras regiones, se requiere un marco regulatorio y financiero que garantice la inversión. El próximo Congreso ACADES 2026 se presentará como un espacio clave para discutir y planificar este futuro hídrico en la búsqueda de agua para crecer.